No toda mejora significa triunfo. Y esto pasó con Boca en Mendoza. Por que el Xeneize fue mejor que el Tomba, pero no le alcanzó para llevarse un triunfo de la provincia del vino.
El equipo mejoró mucho desde la derrota con NOB y el empate con los Tucumanos, pero falló una decena de goles claros.
El primer tiempo fue parejo y el Tomba aprovechó una distracción de la defensa ( y van...) para ponerse arriba. Despúes ambos tuvieron situaciones, pero Boca no corrió la misma suerte, sobretodo por el arquero de Godoy Cruz que fue figura excluyente de esos primeros 45 minutos. Palermo de derecha, Méndez del vértice del área, Riquelme de tiro libre y todas con el mismo destino, las manos de Ibañez.
En el segundo tiempo Boca no dejó jugar a los mendocinos. Monopolizó la pelota con Riquelme y la entrada de Chavez, pero los delanteros siempre definieron mal. Hasta que Palermo (enojado por el cambio de la fecha pasada) cabeceó como él solo sabe y puso el empate que no se movió hasta el final del encuentro.
Garcia tuvo una actuación aceptable, se confió en un centro cerrado que pegó en el palo, pero luego sacó un cabezazo a quemarropa de Salinas cuando se moría el partido. Villafañe salió en el entretiempo por que nunca pudo tirar un centro sin pegarle a los de blanco. Mismo Monzón, hasta que Román lo dejó solo (sin nadie alrrededor sino...) tiro el centro y llegó el empate de Martín.
Boca mereció un poco más. Pero de merecimiento no sabe el fútbol. Quedamos cada vez más lejos de los irregulares punteros y de temprano parece apagarse la llama de la esperanza de salir campeones. Una pena.
por Mariano Etchecopar
lunes, 22 de febrero de 2010
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