
Y el equipo apareció cuando más necesitabamos que aparezca. Gracias a la fortuna quizás, gracias al Técnico capáz... Porque salió Morel (distención en la pierna izquierda) para que ingrese Monzón que gestó la jugada del segundo gol(azo); y porque Ibarra no pudo jugar por un desgarro y entró Bonilla que se acomodó muy bien al lado de Luiz Alberto. Y así la defensa se paró con Muñoz de 4 y pese a ser la más goleada en el Campeonato, casi no sufrió contra los "blanditos" delanteros de River.
Las pocas que tuvieron, el arquerazo García las atajó.
El mediocampo fue un espectáculo en entrega y sacrificio. Matías Gimenez debutó sin que le tiemblen las piernas, corrió mucho, metió y se acomodó bien por la izquierda. Mendez de 5 recuperó tantas pelotas que pareció que tenia un imán en su botín derecho. Y ¿Qué decir de Gary Medel? Jugó de doble 5 cuando River tenía el balón ayudando en la recuperación y se desprendió como 8 cuando Boca atacó: así llegó libre por detrás para definir en el segundo gol. La gran figura del Xeneize que hasta se cargó a Gallardo (que lo mordió!!!!) y a Matías Almeyda con un patadón. Nace un idolo señores.
Riquelme estuvo feliz, como siempre suele decir, y eso se notó. Jugó un partidazo. Aguantó la pelota, la hizo circular, tocó, fue a buscar y estuvo los últimos 25 mínutos tratando de que Martín llegase al gol del record. Impresionante!!!!
Gaitán volvió a ser rápido, y jugó de mediapunta para acompañar a Román en la gestación del fútbol. Y Palermo no convirtió el gol 219, pero siempre es importante para Boca. Por entrega, por sacrificio, por huevos, por ser Martín, porque Medel llegó libre en el segundo gol porque los centrales de River estaban afuera del área marcando a Palermo.
Entonces, cuando Riquelme está feliz, y los jugadores en su puesto ordenados, Boca es capáz de matar, de ganar sublímemente como contra River. Está bien, un River tan pobre como nervioso, tan lastimado como cerca del descenso, pero en definitiva es el clásico rival. Un River que no entiende que está en su peor momento y se preocupaban si podían dejarnos últimos, cuando la realidad demuestra que tantos problemas tiene que hoy empezaría en zona de descenso. Y con esos pobres jugadores, no le quedará otra que pelear por no descender.
Hace tres años que River no nos gana un clásico. Siete partidos que no puede triunfar en la Bombonera. Una paternidad que se estira cada vez más.
por Etchecopar Mariano

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